Una máxima futbolística dice: "jugadores y dirigentes pasan pero el sentimiento queda". Y con
Attaque 77 podría aplicarse la misma sentencia, porque la banda -de más de 20 años de trayectoria- no sólo siguió adelante después de que su líder, Ciro Pertusi, pegara el portazo, sino que además contó con la banca de su gente. A principios de 2009 el grupo recibió un mazazo con la noticia de la partida del cantante pero lejos de desarmarse, la historia continuó como trío y en cuestión de meses, Attaque editó nuevo disco y salió nuevamente a la ruta para hacer lo que mejor sabe: tocar en vivo. Mariano Mariano Martinez, Leo De Cecco y Luciano Scaglione hicieron una lectura rápida del partido y salieron a comerse la cancha. El mensaje de los fanáticos de la primera hora, fue un claro "
Aguante Attaque, en las buenas y en las malas". Después de haber transitado un año de recitales bajo nueva formación, Attaque 77 pisó Rosario por primera vez como trío y Willie Dixon fue el escenario elegido. Aunque se trata de un debut, la banda que llegó el sábado a la ciudad es distinta a la que salió a tocar en la inmediata etapa post Ciro. Como se salteó el parate, el trío cuenta ya con buen rodaje de shows encima y lejos de ser una prueba piloto, la nueva versión de Attaque tiene que tomarse en serio como un proyecto de continuidad.
El recital abrió con “Muy sucio para vos”, del disco
Ángeles Caídos de 1992, seguido de “Estallar”, tema del álbum homónimo del año pasado; todo un resumen de la realidad A77 repartida entre “lados B” del pasado y la urgencia por presentar lo nuevo. Sin hacer alusión alguna a la baja del primer guitarrista y voz, Mariano Martinez se hizo cargo de poner en funcionamiento una pila de canciones a pedido del más fanático. Su liderazgo en el micrófono es casi natural en un trío de partes iguales, porque ya venía agarrando la composición y el mando de muchas de las canciones del grupo de Flores.
Del disco
Trapos (2001) a esta parte, Attaque 77 se ha convertido en una banda con fuerte rebote abajo del escenario, que a lo largo de 20 años de carrera supo cosechar un "aguante" propio. Desde el "Feliz cumpleaños a Leo De Cecco", pasando por el clásico
"Ole, ole, ole, Soy de Attaque, es un sentimiento no puedo parar" hasta el zapada final con pregunta de Martinez incluída: "
Y ahora, ¿qué quieren escuchar?". El ida y vuelta banda-público, fue una constante de la noche del sábado en el Dixon. "Caminando por el microcentro", "El jorobadito", "Amigo" y "Soy rebelde", pasaron en un lista repleta hecha a medida del trío.
El cancionero de Attaque es tan extenso que podría hacer shows distintos todo el año (de hecho lo hace) y en Rosario se dio el gusto de armar una puesta en escena con guiños directos al pasado. El plan maestro del grupo es simple, bucear en la crudeza de los comienzos para dar rienda suelta a un presente como power punk rock trío. "Francontirador", "Espadas y serpientes", "Qué nos sucedió" (
Estallar, 2009) y "Chicos y perros"; sirvieron de disparador de emociones para un público que llenó el Templo de Suipacha y Güemes.
Sobre el final, la banda desordenó su lista previa para escuchar a los pedidos de los fanáticos y devolver con, entre otros, "Dónde las águilas se atreven", un clásico indestructible de los años ramoneros del grupo. A tono con la fiebre mundialista, vale destacar a este Attaque 77, versión 010, como un trío que va al frente, con desequilibro y, por sobre todas las cosas, contundencia. Por ahora, con eso sólo le alcanza para salir ganando.