Hernán Osuna |
|
Gastón Valdez |
|
Sábado 16 de octubre - Willie Dixon
Carajo es sinónimo de potencia, virtuosismo, poder, furia, efectividad, calidad y prolijidad. Andrés Vilanova, Hernán Langer y Marcelo Corvalán son capaces de hacer temblar cualquier escenario en el que se presenten. Entienden bien a la música y saben como generar estribillos pegadizos sin renunciar a la calidad musical. El show de este fin de semana en Willie Dixon no fue la excepción. El trío volvió a Rosario para presentar su cuarto disco de estudio, El mar de Las almas, un álbum maduro, eficaz y arrollador que mezcla melodía y distorsión de manera admirable.
La previa
Hybrido y Aliados fueron las bandas encargadas de inaugurar la noche. Los liderados por Pablo Salgado en voz demostraron su sonido crudo y elaborado con una propuesta contundente. Sin duda van por un muy buen camino dentro de la escena. Luego les llegó el turno a Aliados, un grupo más orientado al pop punk/ punk/ y postpunk. Aunque el sonido les jugó una mala pasada por momentos, la banda dejó en claro que tiene armas con qué defenderse y que está mejor parada que muchas agrupaciones del género.
El mar de la potencia
Pasada la medianoche Carajo apareció en escena y sin preámbulos comenzó a sonar la guitarra dropeada de Hernán Langer que anunció la llegada de "Acido", el tema inaugural del disco. Fue como despertarse por la mañana con un baldazo de agua fría. El riff de guitarra, Corválán cantando frases como "el mundo inyecta el ácido en tu sien", y Vilanova machando al crash. Impactante. De allí en más fueron dos horas de absoluta entrega por parte de la banda que tuvo su devolución a través de los clásicos pogos por parte del público.
Posteriormente desfilaron en orden los temas del flamante material, es decir, "Luna herida" (impresionante aquí la melodía mixturada con los gritos hardcore del cantante), "Una nueva batalla", "Fantasmas" y "Libres" ( los miembros de la banda sueca In Flames envidiarían el riff de este tema). Después el trío se dedicó a repasar sus anteriores trabajos discográficos. De esta manera llegaron clásicos como "Chico granada", "Ironía" y "Pura vida", para luego dar paso al ya tradicional medley de canciones de Pantera. El homenaje a la gran banda estadounidense fue un momento muy emotivo, con pasajes que incluyeron fragmentos de "Five Minutes Alone", "Domination", "Walk", "A New Level" y "I'm Broken", entre otras canciones. Sin dudas fue un intervalo altamente emotivo y dinámico para la banda, que se encargó de disfrutar los temas de una de sus influencias.
Cuando los relojes ya casi anunciaban las 3 de la mañana, Carajo se despidió del escenario pero tuvo que regresar dos veces más ante la insistencia del público. Por tal motivo, luego de “Histeria”, el líder de la banda instó a que el público eleve su grito de bronca con “Sacáte la mierda”, para luego proseguir con “Joder”, y aquel gran éxito llamado “El vago”. Fue una presentación sobresaliente que sació toda la sed de metal de los presentes: un gran despliegue técnico, melódico, lírico y lumínico. Un recital del carajo, realmente.
El por qué del éxito de Carajo
El trío argentino refrescó el panorama del metal en la Argentina. Tras el final de A.N.I.M.A.L, "Corvata" Corvalán y Andrés Vilanova ( hijo del conocidisimo guitarrista Don Vilanova, también conocido como Botafogo) supieron rentabilizar toda la experiencia que habían adquirido y se unieron a Hernán Langer, un guitarrista altamente efectivo y virtuoso cuando el tema lo pide. De esta manera surgió una banda que mixturó influencias de distintas agrupaciones referentes del punk, el metal, el metalcore y el new metal y generó una fusión interesante que ha llevado a que la banda trascienda los límites de un género determinado y las fronteras de nuestro país. La banda le da importancia a todo y es allí donde radica su éxito: la imagen, las melodías, las letras, la ejecución musical y la búsqueda constante de una mejoría. Solo resta algo por decir: si Divididos es la Aplanadora del rock, Carajo es la máquina demoledora del metal. Amén.
