Hernán Osuna |
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Gastón Valdez |
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El pasado jueves, Los Cafres llegó al Salón Metropolitano del Alto Rosario Shopping para estrenar las canciones de El paso gigante, su más reciente trabajo discográfico y repasar todos sus éxitos. Todo se dio en el marco del ciclo Movistar Free Music, que permitió a los clientes de dicha empresa disfrutar de un recital en forma gratuita.
Ante un marco inmejorable de gente (lleno total), la noche quedó inaugurada con la presentación de la interesante banda marplatense Ron Damón, que puso lo mejor de su reggae en escena.
Minutos más tarde, llegó lo que todos estaban esperando. Por medio de una introducción instrumental, Guillermo Bonetto y los suyos iniciaron su show con “Hace falta”, una bailable canción que forma parte de Suena la alarma (1997). Posteriormente arribó el dulce aire de “Loco” para luego dar paso a otro de los hits de la temporada 2011/12: “Casi que me pierdo”. En ese momento, la gente comenzó a involucrarse mucho más para con el show.
“Dale”, con su magia roots, “A pesar” y “Aire”, elevaron la temperatura del público. La banda demostraba una robustez perfecta, canalizada a través de la calidez de los teclados, la precisión de la sección rítmica, el certero acompañamiento de guitarra, los matices sonoros de los vientos (Manuel Castaño, en saxo y Guillermo Rangone en trompeta), y la suave voz de Guillermo Bonetto, una de las mejores voces del reggae argentino.
En un breve intervalo, el vocalista aprovechó para saludar al público rosarino con un escueto “Feliz 2012” y aprovechó la ocasión para agradecerle a la compañía telefónica que organizaba el evento por el hecho de traer a Los Cafres a Rosario.
Las buenas vibras siguieron con “Kaos”, el tema que abre El paso gigante, la última producción cafre, que en poco tiempo, será presentada oficialmente en el Luna Park de Buenos Aires. También hubo tiempo para recordar que “Hay gran sequía pero nadie quiere llover” y luego sonó un suave canto romántico con “Sos una perla en mi vida”.
Una de las revelaciones de la noche fue la interpretación de “Tilcara”, composición que integra la última producción de la banda y que se inspira en los bellos paisajes de esa zona del norte argentino, “uno de los lugares más lindos pero más descuidados del país”, según mencionó el vocalista.
Sobre el epílogo, un breve solo de bajo más otro del baterista Sebastián Paradisi mostraron que Los Cafres son lo que son, no sólo por sus canciones sino por los grandes músicos que integran la banda. Para más deleite del público, llegó la cajita feliz, el combo grande con papas que hizo que el reggae se escuche hasta cuando tirás la cadena del baño: “Bastará”y “Si el amor se cae”. Fue el momento épico del show, el recuerdo del estallido cafre allá por el 2005.
¿El cierre? Sencillamente hermoso, la mejor manera de irse a casa con “La receta” justa para sonreír. Fueron dos horas de grandes dosis de excelente reggae, con una de las bandas más representativas de la escena nacional. Una dulce vibra reggae de 120 minutos.