Hernán Osuna |
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Gastón Valdez |
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Fecha: 15 de diciembre de 2007 – Willie Dixon
Fin de semana a pura potencia en el local de Suipacha y Güemes. Luego de la poderosa presentación de Fluido junto a La Cruda en la noche del viernes, Gurú y All The Hats (ATH) fueron los encargados de rematar el fin de semana con una festejada despedida del año en la que la palabra potencia fue el denominador común.
Cuando los relojes ya casi anunciaban la medianoche, el trío In Anima salió a escena para comenzar a prender la mecha. A pesar de que todo estaba a excesivo volumen, el grupo hizo lo suyo y tramitó una sólida performance con un sonido por momentos cercano al grunge de bandas como Nirvana y Alice In Chains. El set, de más de una hora de duración, alcanzó su pico máximo de nivel con temas como “Verdad”, “Desvanece”, e “Involución”, una canción que luego de una intro casi oscura, escupe potencia a raudales. En síntesis: un buen arranque para calentar motores y darle el paso a lo que venía.
ATH: Llevo al punk en mi sombrero
Lukas Moreno y compañía tenían motivos para tirar el año por la ventana. El 2007 resultó un año altamente fructífero para la banda; tal es así que luego de una exitosa gira por Brasil en los meses de junio y julio, ya se habla de un futuro regreso a las tierras cariocas, pautado para el año que viene.
El show del ahora quinteto (teniendo en cuenta la incorporación de un tecladista) arrancó tibiamente a las 00:50 hs, con una intro de teclados proseguida a pura máquina con “About a time” para luego seguir con la ruidosa “No place to go”. Un inicio no apto para cardíacos; luces por aquí y por allá, música punk a secas y un pogo generalizado que se tradujo en empujones y algunos golpes. Por suerte la cosa no pasó a mayores y la gente apeló a la sensatez.

Minutos más tarde, llegaron dos canciones emblema del último disco Red, Black and White: “Soy así” y “Mañana”. Sendos estribillos fueron coreados por los fans más entusiastas y hubo hasta quien intentó subir al escenario. Luego de los mencionados temas, el bajista Matías Damato se encargó de demostrar por qué es considerado como uno de los mejores bajistas de la ciudad. Con envidiable destreza técnica, realizó un gran solo empleando una de sus armas más eficaces: el slap.
La fortaleza de la banda, caracterizada por la carrasposa voz de Lukas Moreno, el bajo eficaz de Damato, los ritmos locos de Billie Gómez (batería) y las estridentes guitarras de Sebastián Petrich, reside en la capacidad para generar desenfreno en todo momento. A nivel musical cabe destacar que en ningún momento el quinteto renunció a la prolijidad, evitando de esa manera cualquier desliz sonoro.
Ya sobre el cierre, “Nunca es el final” era la indirecta con la que ATH comenzaba a decirle adiós a este 2007. El calor a esa altura era intenso, las espaldas húmedas por la transpiración daban cuenta de que allí se estaba presenciando un recital poderoso. Sólo faltaba finiquitar el trámite con toda la carne al asador. Y se hizo justicia nomás, con un final a todo volumen que llegaría de la mano de “No borres” y “Bad boys”.
ATH sigue cosechando los frutos y su música traspasa fronteras. Chile, Perú, Brasil… ¿Qué sigue?
Gurú: energía para el caos
Finalmente, le llegó el turno a Gurú. Para quienes no lo saben esta banda fue la encargada de realizar la apertura de la segunda fecha del Quilmes Rock; una fecha que sirvió como inyección anímica para futuros planes.
Si bien esta agrupación era el plato fuerte de la noche, algunos fans de ATH abandonaron el recinto luego de la presentación de esa banda. Sin embargo, esto no afectó en nada al sexteto metalero que supo rentabilizar esfuerzos y realizó una vibrante performance.
El detalle: previo a la presentación del grupo, se realizó una exhibición de acrobacia en tela con la música de “Passenger” (un tema que Maynard James Keenan, de Tool, canta junto a Deftones) de fondo. Un “bocadillo” que aportó creatividad, amenizó la espera y generó al menos curiosidad por lo que vendría a continuación.

Minutos después las furiosas guitarras de “Espejo” generaron el estallido inicial y marcaron el arribo de Gurú a las tablas. El arranque se correspondió con la música del grupo; agresivo y sin lugar a respiros. Fue como recibir un baldazo de agua fría en pleno invierno. Gritos, secuencias disparadas y guitarras “dropeadas” fueron de la apertura.
Luego del vendaval inicial, el ritmo asincopado de la batería marcó el comienzo de “Todo por hoy”. Aquí la tarea de Vene resultó esencial ya que la maestra simplicidad de sus secuencias son ya una marca registrada.
A esa altura del show ya se podía apreciar cómo la banda manejaba los tiempos en el escenario, derrochando actitud y cohesión en su música –Gurú es una banda aceitada que enfoca el show de una manera muy personal, con tanta firmeza que resulta imposible no mover la cabeza al compás de su música–.
Posteriormente, se hizo hincapié en las canciones que integraron el primer CD del grupo caracterizado fundamentalmente por contener temas cantados en inglés. De este modo, “Tonight”, “It’s not my day”, y “Paranoia” (del mismo nombre que el disco) completaron ese lapso del espectáculo.
Mención especial merece el aporte de Carolo a cargo de las tumbadoras; sus rellenos ayudaron a enriquecer el sonido general de la banda. El tema “Cambios” dio prueba de ello. No menos importante fue la labor de Diego, un frontman que superó con creces su tarea y arengó al público en todo momento. Por otra parte “Oreja” y Martín (bajo y batería, respectivamente) cumplieron su trabajo con una solidez rítmica envidiable, mientras Vene disparaba samplers como un matemático loco y Morro aportaba la crujidez de sus guitarras.
Ulteriormente llegaría toda la furia de “Distancia”, los riffs asesinos de “Siempre el mismo” y finalmente, luego de nuevos temas en lengua inglesa, el punto cúlmine del show con “12-4”, un tema que por estos días está sonando en varias emisoras locales.
En resumidas cuentas, podemos afirmar que fue espectáculo de alto calibre, con gran presencia escénica; un recital en que la adrenalina estuvo a tope, y el frenetismo fue moneda corriente con absoluta precisión. Más allá de que los temas puedan no variar significativamente por tratarse de un género más bien definido, una cosa es cierta: la banda te deja sin aliento. En el 2008 Gurú va a rugir. Preparate.