Ariel Echecury |
|
Gastón Valdez |
|
Fecha: 30 de agosto de 2008 – Metropolitano
Babasónicos tocó el sábado en Rosario ante una parva de fans que llenó el amplio auditorio Metropolitano, para asistir a la presentación de Mucho, último disco de los de Lanús. Con gusto a sábado por la noche y en un ambiente bien chic, la gente llegó con sus mejores pilchas al patio trasero del shopping. El escenario, preparado con tubos de colores, set lumínico especial, redondeó una puesta similar en estructura al de los shows que el grupo acostumbra a hacer en el Luna Park de Buenos Aires.
Una marca de celulares, hizo todo el autobombo correspondiente -incluso regaló un corto remanente de tickets en la puerta- y el lugar estuvo hasta la manos de gente. En tren de euforia, Dárgelos se entusiasmó: “Este es el mejor show que hicimos en Rosario”, en un lapsus- refrito del año pasado: mismo escenario-misma frase. Promotoras en la línea de entrada y sobre las bandas, un stand con la ropa de onda, dibujaron una previa “auspiciada por”.
Arriba de las tablas, Babasónicos repitió una fórmula de show que les es conocida y que entiende natural; así es como la cosa no se sale del molde hitero Jessico-Infame-Anoche, a la que pronto habrá que sumarle Mucho, trabajo que camina en la misma sintonía. “Estoy rabioso”, “Sin mi diablo”, “Puesto”, fueron los temas que hicieron punta, mientras Dárgelos daba comienzo a su perpetuo juego de seducción con el público. El sonido -con algún grado de saturación- decepcionó en la primera media hora y recién se acomodó hacia el final con el correr de las canciones.

A Babasónicos nunca le fue fácil entrar en el público rosarino y recién subió a primera bien entrada la popularidad de Jessico. Tocó en la Sala Lavardén para un puñado de personas, se bancó escupidas y que volaran cosas por la cabeza, en una fecha con Attaque 77 en Central Córdoba, y hasta presentó Miami en Bunker, un viejo barcito de travestis y "alternativos" de fines de los 90. Hoy, si bien el trabajo musical del grupo no dista mucho de lo que hacían en aquel entonces, el campo de acción se abrió para todos lados. Y en esa ola expansiva, los Babasónicos fueron la punta de lanza.
Diego Uma y Diego Tuñón dieron la nota con el photosizer, un aparatito sintetizador de sonidos que ambos utilizaron en la intro de “Microdancing”, el gran hit del último disco que ya suena en las efemes. Con “Putita” y “El ídolo”, el grupo se fue al corte y después a los bises: “Nosotros” y “Carismático”. Así se fue Babasónicos, entre el evento social y la receta del show perfecto; con la segura chance de que vendrán muchos más.