Registrarme
Shows | Lun, 18 de Nov de 2013

Clásico: Divididos en el Anfiteatro

Sábado 16 de noviembre de 2013 - Anfiteatro Municipal

Guitarra, bajo y batería. Tres instrumentos a cargo de tres personas. Parece poco, pero en este caso no lo es. La explicación es harto conocida tratándose de Divididos. Pero lo cierto es que Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella son los responsables de hacer valer, a través de su música, al rock and roll en cuanto fuerza, estilo, personalidad y sonoridad en algo tan hermoso y placentero como es escuchar, disfrutar y emocionarse en un show de música en vivo.

En su presentación número doce en el Anfiteatro Municipal Humberto de Nito, Divididos dieron muestra de todo su potencial musical amenizado por sus mejores canciones, zapadas y algunas sorpresas. No es menor el dato, ya que no existe banda local, nacional, mucho menos internacional que se haya presentado tantas veces en el mismo lugar y con funciones totalmente agotadas. “Este es un lugar que está alucinante”, sostuvo Mollo, por si quedaba alguna duda. 

Contextualizados por una cálida noche de luna llena y con una multitud clamando por ellos, salieron a escena calentando con una zapada donde Mollo se llevó los primeros aplausos de la noche por su virtuosismo con las seis cuerdas. Hecho el precalentamiento, el arranque fue a demoledor con “Paraguay”, “Tanto anteojo” y “Elefantes en Europa”.

Las primeras improvisaciones llegaron enseguida (y fue una constante durante toda la noche) con el cuarto tema “Mantecoso” donde se animaron a jugar con “El tren de las 16” de Pappo´s Blues comenzando a cautivar, cada uno desde sus instrumentos, de manera precisa e innovadora. Es difícil describir cada momento por sus altos vuelos de jam, pero no cabe la menor duda de que la banda elevó a todo el mundo en cada yeite y zapada, logrando que cada canción en vivo sea una experiencia única e irrepetible. En la primera parte del show los momentos más destacados fueron con “La ñapi de mamá”, “Perro Funk” (temazo donde la guitarra toma un alto vuelo con acordes rabiosos) y “Azulejo” (donde la batería y el bajo saltan con un funk duro y seco).

Pasada una hora de show, Mollo y Arnedo decidieron bajar un poco los decibeles tomando asiento para re-versionar y repasar algunos clásicos como: “Spaghetti del rock”, “Par mil”, “Sisters” (con Diego Fiorentino como invitado) y “Mañana en el abasto” donde apareció el sonido del sintetizador y una guitarra hecha a medida para emular a un sitar perfectamente tocado por Ricardo

Ya sobre el final, la puesta en escena fue total para recordar todo su potencial de la mano de Voodoo Chile (Mollo tocó con una Stratocaster blanca en claro homenaje a Hendrix – recordando su show en Woodstock y soleando de manera impecable) y “Salgan al sol” con el consejo de escuchar casi de manera obligatoria aquel disco que Billy Bond grabó en 1970 junto a los principales músicos de aquel entonces. El cierre se anunciaba tocando temas como “Paisano de Hurlinghan”, “Amapola del 66”, “Hombre en U”, “Ala delta” (una versión increíble donde el bajo y la batería se ganaron todas las miradas), “El 38” y el inoxidable “Rasputín/Hey Jude”.

Luego de dos horas y media de show, el final fue con un homenaje al rock en general: “Sucio y desprolijo” donde sonó también “Heartbreaker” de Zeppelin y “Lazy” de Deep Purple. Breves pero que son toda una declaración de principios: las influencias de dichas bandas (sumadas a la de Hendrix) son sumamente notorias y muy placenteras para los oídos de todos sus seguidores. Bis mediante, se despidieron con “NextWeek” de Sumo donde el guitarrista tuvo el gesto amable de romper con el protocolo de tirar al aire sus púas, para bajar del escenario y repartirlas personalmente mano por mano.

Es difícil tratar de explicar lo que genera esta banda en vivo. Verlos en este formato es una experiencia única e irrepetible, de eso hay dudas. No importa la lista de temas, hagan lo que hagan siempre van a sonar ajustados. Es un lindo ejercicio que todos los amantes de la música deberían experimentar. Así como Mollo recomendó escuchar aquel disco de Billy Bond, este cronista recomienda ir a ver a la aplanadora en vivo. Algo que sólo se puede describir presenciándolo. Ver y escuchar para creer, disfrutar, sorprenderse y emocionarse de la mano de solo tres músicos. Nada más ni nada menos.

Escrito por:
José Luis Morelli
Hombre, 27 años
Fotos por:
Gastón Valdez
Hombre, 118 años
  • Comentá usando facebook ()
  • Comentá usando RR (0)