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Entrevistas | Vie, 12 de Ago de 2016

‘Estaba bueno no parar la bola...’


En tiempos en donde se escucha mayormente música digital, y el streaming y el mp3 ganan terreno con respecto a demás formatos físicos, los Illya Kuryaki & The Valderramas están preocupados por cada detalle de la grabación, por cada instrumento, por cada sonido. Algunos de estos detalles quizás sean imperceptibles en el formato digital, pero toda esa preocupación y ese profesionalismo da sus frutos cada vez que la banda sale a tocar en vivo, ya que es una de las que mejor suena en el país. Ese potencial es el que van a desplegar esté sábado 13 en su debut en el Salón Metropolitano, cuando lleguen a Rosario para presentar sus nuevas canciones.

“La humanidad o nosotros” es el octavo disco de IKV, que salió en abril, con el adelanto de “Gallo negro” sonando en todo el país desde principios de año. El trabajo fue grabado el año pasado, primero en Avesexua, el estudio de Horvilleur, y después en La Diosa Salvaje, el mítico estudio de Luis Alberto Spinetta, y donde ellos mismos grabaron su primer disco “Fabrico cuero”. “L.H.O.N” tiene trece temas, algunos de ellos con nombres religiosos, como el primer tema "Aleluya", que habla de "transformar el dolor en amor" e incluye la voz de Vera Spinetta. Todos los temas están firmados por la dupla, a excepción de "Diciembre", de Emma, y "El árbol bajo el agua" de Dante.

Este segundo disco de la nueva etapa marca el afianzamiento de la relación entre ellos, cinco años después de que volvieron a tocar juntos en vivo. Emmanuel Horvilleur atendió el llamado de RosarioRock.com, y empezó a explicar que "disfrutamos de todas las etapas, en “Chances” veníamos de estar diez años cada uno por su lado, y tiene un poco el sonido de poner la nave de nuevo en órbita. Ahora ya agarramos más vuelo, nos permitimos con esa nave Kuryaki llegar a otros planetas que no conocíamos o habíamos visitado en otros momentos, pero esta vez con más fuerzas. Llegamos a la canción, a melodías que tal vez existían pero ahora tomaron más importancia. Todo de un lado muy natural, que fue el hecho de decidir seguir adelante, porque en algún punto nosotros dijimos de juntarnos, de hacer un disco nuevo de estudios y después el disco en vivo, pero este no estaba en carpeta. Llegó el momento de decidir si volvíamos al camino solista o seguíamos, nos dijimos que estaba bueno no parar la bola, y ahí nos pusimos a hacer el disco nuevo."

“Chances”, el disco de 2012 que marcó el regreso del dúo, fue producido por Rafa Arcaute, en cambio en “L.H.O.N” lo produjeron ellos mismos, involucrándose con la grabación de otra manera, Emma entiende que "fue la decisión más natural. Empezamos a juntarnos para ver que tenía cada uno y surgieron canciones en muchas direcciones, como siempre. Es raro que mostremos una canción y ya no vislumbremos como va a ser la producción, es inherente a nuestra manera de componer, no es que hacemos una canción y no nos imaginamos ya por donde iría. En algún punto es natural producirlo. También fue natural producir con el disco anterior con Rafa, pero siempre estamos produciendo, aunque haya otro productor entre nosotros."

Horvilleur recordó que "venimos de una generación en donde desde el primer disco ya empezamos a imaginar cómo sería una canción. Hemos hecho una canción en unas vacaciones con una guitarra con dos cuerdas. Sin embargo, ya pensábamos como la íbamos a tener cuando la produjéramos. La sensación de productor siempre está entre nosotros. Ya sea si trabajamos con alguien más o solos, siempre estamos produciendo mientras componemos. Producir es un trabajo muy arduo, inclusive más que componer. A nosotros las canciones nos salen fácil, no digo que sean buenas, pero cuando vamos a hacer un disco llevamos muchas canciones, y muchas salen en el estudio.”

Este nuevo disco lo grabaron con cinta e instrumentos que compraron en sus viajes al exterior, mostrando una curiosidad u obsesión por los sonidos e instrumentos que quizás sea mayor a la de otros músicos. Emma comentó que "así como en el cine saben qué lentes usar para hacer una película, saben qué tipo de locaciones quiere y qué actores quiere, para nosotros también es importante. Un sonido de teclados nos puede abrir un tema, o cagarnos un tema. Uno busca la perfección, que es lo que importa. En definitiva, la perfección de un músico con respecto a la obra, es lo que termina dándole a la obra la personalidad. No es lo mismo que vos escuches “Sgt. Pepper´s” como música funcional en un ascensor, no es “Sgt. Pepper´s”, es otra cosa. Cada sonido hace a la canción, en la concepción de un disco. Nos importa mucha cómo producir una canción."


¿Se imaginan siendo productores de otras bandas?
Es un trabajo muy grande, tendríamos que ver qué artista, y si ese músico tuviera ganas de que nosotros lo produzcamos. Por otro lado, si alguien produce a una cantante se preocupa porque su voz esté bien, que la instrumentación sea la adecuada, etc. IKV es una banda en donde en cada canción podemos jugar a ser una banda diferente. No es lo mismo el sonido de "Ritmo mezcal" que es un corte medio Minneapolis, con influencia de Prince, a lo que suena "Sigue", que es como una canción más rock nacional. Cada canción tiene que tener su disfraz o vestuario especial.



"Ritmo mezcal", es una canción marca registrada IKV, también "África" sigue muy arriba, con funk y rap. Por otro lado, el disco tiene una buena cantidad de baladas y su parte melódica. ¿Buscaron un equilibrio?

Buscamos dejar salir un poco eso. Siempre fuimos músicos que componemos baladas, debe ser de lo que más nos sale. Incluso hemos acelerado canciones que al principio eran baladas. Justamente cuando producís una canción puede ser que a una balada le pongas un tempo más rápido y le pulas un poco la melodía, y termine siendo otra canción. En este disco dejamos salir un poco esta influencia que tenemos, con temas como "El árbol bajo el agua", "Diciembre", "Sigue" o "Ey Dios". Incluso temas más mid tempo como "Estrella fugaz" o "Los Ángeles" son como baladas un poco más activas. Teníamos ganas de plasmar esa lado Kuryaki, que no porque sean baladas dejen de ser temas intensos.


En "Ey Dios" la voz de Natalia Lafourcade en el estribillo le da un color distinto...

Lo que hizo Natalia está divino, desde la vez que cantamos con ella en una entrega de premios Grammy, teníamos la intención de hacer un tema juntos, y cuando surgió "Ey Dios" y ese estribillo, pensamos que por la tonalidad estaba bueno que lo cante una chica, y al toque pensamos en ella. La verdad que quedó buenísimo.


En "Estrella Fugaz" participa Miguel, que es de un palo distinto al rock nacional...

Es el palo del R&B, del soul americano, que a nosotros nos encanta. La gente que quiera puede investigar de quien se trata. Su disco “Wildheart” está buenísimo, es soulero y de R&B con un tinte rockero que nos encanta. Fue influencia para nosotros en nuestro disco, ahora está haciendo uno nuevo.


¿Cómo fue volver a tocar todo “Chaco” en el Festival Emergente, a más de veinte años de su salida? ¿Cómo surgió la propuesta?

La propuesta era para el año anterior, cuando en realidad se cumplieron los veinte años del disco, que es de 1995. Este año se reiteró el ofrecimiento para hacerlo, y nos pusimos a ensayar en el estudio algunos temas que hacía mucho tiempo no tocábamos, como "Hombre blanco", "Hermana sista" o "No es tu sombra". Después hay temas que siempre hacemos, como "Remisero", "Jaguar house" o "Abarajame". Estuvo buenísimo, nunca lo habíamos hecho, lo tocamos en su totalidad salvo "Hermoza from heaven" y "Jalea".

Vino Fernando Samalea, que tocó "Remisero" y estuvo increíble. Es un músico que no solo grabó las baterías de “Chaco” sino que fue un motor cuando tuvimos que meternos en el estudio para trabajar de manera independiente, porque en ese disco nos habían devuelto el contrato. Es algo que no sé si vamos a volver a hacer, pero que igualmente disfrutamos mucho. Recordar esa etapa, que fue tan fructífera, fue el nacimiento de un montón de cosas, cuando empezamos a tocar por toda Latinoamérica y a tener un éxito un poco más global.


¿Piensan volver en algún momento a retomar sus caminos solistas, y repartirlo con los tiempos de la banda?

Esa situación se puede dar naturalmente. Cada uno tiene su propio mundo, y a la vez esos mundos se mezclan y formamos Illya Kuryaki. Una de las mejores cosas que nos pasaron en esta vuelta es darnos cuenta de eso, de que IKV es una banda que es nuestra, de la cual podemos entrar y salir, que no es una cárcel. Posiblemente de acá a un tiempo saquemos nueva música cada uno por su lado, y también sigamos tocando con Kuryaki. Se nos abrió la cosa, y estamos muy contentos de que así sea.

 



Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 39 años
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