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Entrevistas | Lun, 16 de Abr de 2018

Mario Breuer: Una vida grabando el rock nacional

 

Una vida grabando el rock nacional. Es el slogan de “Rec & Roll”, el libro de Mario Breuer. Y no es exagerado, ya que Breuer, en sus cuarenta años de carrera, trabajó con los artistas más importantes y participó de algunos de los discos más emblemáticos del rock argentino. Desde Charly García y Andrés Calamaro, a Los Redondos, Soda Stereo, Ratones Paranoicos o Los Fabulosos Cadillacs, pasando por Fito Páez, León Gieco o Mercedes Sosa. Breuer tiene créditos en más de dos mil quinientas producciones. El libro cuenta con el prólogo de Andrés Calamaro, con quien tiene una gran relación, desde que compartieron tiempo en Los Ángeles, cuando Breuer estudió Ingeniería de Grabación y Producción Discográfica en la Universidad de California (UCLA)

“Rec & Roll” es un repaso de la carrera de Mario Breuer. Su historia personal, sus inicios en la música, las historias detrás de sus grabaciones más emblemáticas y los distintos cambios a los que se tuvo que adaptar con el correr del tiempo, las nuevas tecnologías y los cambios en la forma de producir, distribuir y consumir música. El libro es también un repaso cronológico por las distintas décadas, la del ´80, con Miguel Abuelo y Charly García, la del ´90, con la llegada del CD y la posibilidad de dedicarse al mastering, y los 2000, con la era digital, los cambios en la industria y el Pro Tools. Incluye además un diccionario de términos técnicos vinculados con la grabación.

Mario Breuer llegó a Rosario en el mes de abril, para dar dos conferencias en días consecutivos en Plataforma Lavardén. "Curso de Producción Musical", una charla maratónica de 7 horas, apuntada a profesionales del estudio, y "Muerte y Resurrección del Hi-Fi", una charla de dos horas, para un público más general, para cualquier amante de la música. Antes de estas jornadas, Breuer charló telefónicamente con RosarioRock.com.

En el comienzo de la conversación, consultado sobre cómo surgió la idea del libro, y cuál fue su principal motivación para publicarlo, Breuer admitió que, al principio, no estaba tan entusiasmado. "Sinceramente, mi única motivación en la vida, aparte de pasarla bien, es grabar discos." Aclaró, y luego explicó que fue su hija Mariel, quién un día entró a su casa y le dijo "Mario, es hora de que empecemos a contar tus historias". Mariel, junto a sus amigas periodistas de Córdoba, Estefanía Pozzo y Cocó Muro, comenzaron a darle forma al proyecto. "Arrancamos juntándonos los sábados a la tarde, y grabando una serie de relatos para ver qué pasaba con esto, cómo se le daba forma. Fueron algunos años que grabamos, y en un momento fue tomando forma de libro, con capítulos y cosas así. Ahí apareció la posibilidad de editarlo. La idea me pareció buena, empezaba con todo lo que había pasado en el rock en la década del ´80, que en la década del ´90 empezó a tener como una significancia importante en la historia de la cultura de la música argentina. Me pareció que estaba bien, ya que tuve la suerte de pasar por una gran cantidad de artistas y discos emblemáticos. Así fue como se fueron dando las cosas."

Desde el primer capítulo, en el que cuenta su historia personal y sus inicios en la música, Breuer cuenta los cambios a los que se tuvo que adaptar. "Me tocaron muchos años en los que estuve trabajando con la tecnología del sonido analógico, y en algún momento hubo un cambio grande, no solamente en la tecnología de sonido, sino también en la distribución de la música, en cómo se consume, y cómo se produce de acuerdo a estos cambios tecnológicos. Yo estaba un poco en el ojo del huracán con todos estos cambios."

Adaptarse a estos cambios no fue para Breuer algo traumático, sino todo lo contrario, fue más bien fundamental en su carrera, ya que disfruta de estar siempre aprendiendo cosas nuevas y actualizándose. "Siempre he sido una persona muy inquieta, en el sentido de ver lo que está pasando con la tecnología, hacia dónde va el mundo. La palabra adaptación ha sido una palabra llave y fundamental a lo largo de todos estos cambios, de tecnología, de cómo se graba, con qué y qué tipo de música se hace hoy. Los cambios me gustan, no soy un tipo agarrado a la frase "todo tiempo pasado fue mejor", simplemente digo que "todo tiempo pasado fue diferente. Soy un tipo inquieto. Me adapto no por una necesidad, para seguir viviendo de mi trabajo, sino por ganas y por gusto, para seguir creciendo, para darle a mi carrera una dinámica. Es lo que hace que la vida de uno no se convierta en rutinaria."

Esta naturaleza aplica también a la forma de relacionarse con los artistas que trabaja. "Me gusta también involucrarme con artistas nuevos que van surgiendo, pero no me gusta quedarme siempre con el mismo, difícilmente haga más de dos o tres discos con el mismo artista. En estos últimos años, me he involucrado con bandas como Los Espíritus, Los Rusos Hijos de Puta, Las Sombras, grupos que hoy son un poco más emergentes, sin dejar otro tipo de música, que puede tener que ver con el tango, mastericé el último disco de La Fernández Fierro, estoy terminando esta semana de mezclar un disco de Hernán Ríos y Facundo Guevara, una música de un nivel altísimo."

Consultado sobre cómo desarrolló su formación docente, una nueva faceta en su carrera, a Mario Breuer le costó encontrar una respuesta. "Lo único que te puedo decir es que, a través de la docencia, es un lugar donde enseño pero también aprendo mucho de mis alumnos. Digo "esto se hace así y así" y el tipo viene y me dice "yo el otro día hice así y así, y me pareció que estaba bien" y por ahí me lo muestra y me parece buenísimo. Hay un intercambio de información que yo disfruto mucho." Lo que sí pudo asegurar es que, después de una vida encerrado en los estudios, disfruta del reconocimiento y la interacción con el público. "A medida que fui avanzando con esto de enseñar, fui abarcando también un lugar que yo anhelaba como adolescente, cuando tocaba la batería o era DJ, que era estar arriba de un escenario alguna vez, con un seguidor o con gente que me aplauda. A mí me tocó tomar el camino de la música por un lugar donde no se los aplaude ni se nos reconoce, en el 99% de los casos, a los ingenieros o productores, pero encontré en esto de dar clases una forma de darle algo a la gente, y que te lo devuelvan y te reconozcan. Tipos que estudiaron conmigo y a los dos años me mandan un disco que grabaron y suena increíble. Eso para mí es un aplauso muy fuerte."

¿Cómo es el "Curso de Producción Musical"? Es una jornada larga...
Es un curso de producción musical completo, lo doy de una. Estoy arriba del escenario durante entre 7 u 8 horas, paro solo para almorzar, es una especie de mega stand up. No solamente tengo que volcar un montón de información, sino que tengo que atender la necesidad del público. Un recital dura dos horas, todo bien, pero ¿cómo haces para mantener la atención de un grupo de 70 personas durante un día entero? Me lo planteo como un reto, una metodología y una técnica, mantener esa atención y asegurarme de que lo que les paso les va a quedar, que ellos van a aprender, y que después lo que ellos hagan va a ser mejor. Es una manera de mejorar nuestra cultura desde la música. Es una actividad que a mí me alimenta muchísimo, que disfruto mucho. A mí me hubiera encantado que todo lo que aprendí me lo hubieran enseñado así.

La charla es para un público específico, para quienes se dediquen a la grabación...
Sí, es para profesionales del estudio, para gente que esté involucrada en producir música para otros, ya sea en un estudio casero o en uno profesional. Hay una serie de etapas y protocolos que yo entiendo que deben seguirse para asegurarse de que la producción llegue a buen puerto, para que el sueño del artista haya sido cumplido, y para que el tiempo ni presupuesto pautado no se hayan excedido.

¿Cómo es "Muerte y resurrección del Hi-Fi"?
Hay un poco de lo que cuento en el libro, es un relato más detallado de cómo han sido todos los procesos, cómo se hacían los discos en las décadas del ´40, del ´50, en adelante. Voy describiendo las características de cada década, separando las modas, las características de sonido y las tecnologías. Voy describiendo estos parámetros, que son cómo se produce un disco, cómo se distribuye y cómo se consume, que de alguna manera han ido cambiando. Tiene que ver con esto, en el ´40 y ´50 había discos que sonaban de una manera increíble, y todavía al día de hoy uno pone esos discos y se impresiona con esa calidad. En algún momento, a través de los cambios, las calidades musicales y sonoras han ido perdiendo un lugar importante, pero hoy nos encontramos en una situación donde el hi-fi tiene una resurrección, estamos en un lugar donde el desarrollo de la tecnología favorece mucho. Es todo un relato que tiene que ver con esto.

Esta charla sí es apta para todo público, ¿no?
Es para cualquier persona que guste de escuchar música, y que le pueda interesar cómo se hacían los discos antes, y cómo se hacen ahora. A esta charla viene un público muy general, no hay tanto tecnicismo, siempre se llenan las salas, y la gente cuando termina me dice "en dos horas me aclaraste miles de dudas que siempre tuve, cosas que no entendía". Es para el melómano, para el que se sienta a escuchar un disco y por ahí ve los créditos y no entiende muy bien quien es quien.

¿Cuál es tu formato favorito? En el libro sos algo crítico del CD...
No, yo por mi profesión escucho los discos cuando los hacemos, es mi momento favorito para escuchar música. Cuando estoy trabajando sobre ella, cuando estoy mezclando un disco o produciéndolo en mi estudio, con mis monitores ingleses que suenan increíbles. Fuera de eso, depende de las circunstancias, si estoy en un boliche, que suene bien grave, no me importa de dónde viene. Los vinilos, para ser honesto, los sufrí toda la vida porque en nuestro país hacían ruido, e incluso algunos importados venían con un poco de ruido después de usarlo 15 o 20 veces, sí o sí empezaban a aparecer.

Hoy por hoy escucho por las vías de streaming, prefiero usar Tidal antes que Spotify. En comparación, Tidal tiene mucho mejor calidad de audio, y les paga mucho mejor a los músicos por cada reproducción. Pero tengo un parlante como los que usa todo el mundo, uno bluetooth que suena decentemente bien, mientras cocino pongo cualquier streaming o algo que tenga en la memoria del teléfono. Cuando consumo música casi que me da lo mismo. También me vuelan la cabeza muchos los shows en vivo. No solamente extranjeros sino grupos de acá también, el sonido en vivo ha crecido tanto, tanto, me atrevería a decir que mucho más que el sonido de las grabaciones de estudio. Hay shows que voy a ver y el sonido me resulta más impresionante, más excitante que los discos. La otra vez fui a ver a los QOTSA, que nunca los había visto, y me volaron la cabeza. En fin, hay circunstancias y momentos. No soy fanático de ningún formato, soy fanático de la buena música.

Recientemente criticaste el hecho de que se estén editando vinilos levantados de CD. ¿El negocio está matando la esencia de la música? ¿Están engañando al consumidor?
Sí, si querés una respuesta clara y de frente, te diría que sí. No todos los vinilos que se editan vienen de un CD, o de un master hecho para CD, algunos sí, algunos no, pero me parece que el vinilo da como un poco más de fetiche. Hace poco alguien me comentó que su mejor amigo se había ido a Nueva York y comprado 67 vinilos, "tenés que venir a casa", me invitaron. Cuando fui y le pedí de escuchar alguno, me dijo "no, esto no los tenés que abrir, sino pierden el valor de colección". Ahí te dejo la historia, lo del vinilo es un momentum.

El vinilo era un gran traductor del buen sonido, y el valor agregado que tiene en cuanto a la calidad  de sonido, con respecto del CD, tiene que ver simplemente con la forma de masterizarlo. Cuando arrancó el CD, al poco tiempo comenzó lo que se llamó "la guerra del volumen", a ver qué CD sonaba más fuerte que el otro, y este proceso, de comprimir y poner limitadores y presionar el sonido para que suene más fuerte que el disco anterior, echó a perder el sonido. Entonces, lo que hace sonar bien a los vinilos es el hecho de que el volumen no está presionado para ganarle al otro. 

¿Es distinto tu trabajo ahora, o te frustra el hecho de hacer discos para que sean escuchados en un teléfono o una computadora?
Cuando mezclo un disco, lo hago para las pocas personas que lo van a escuchar con buenos auriculares, con un buen equipo en casa, pero lo cierto es que cuando yo escucho en parlantes portátiles y pequeños, con eso me alcanza. A mí me pone orgulloso terminar un disco, entregárselo al sello, al cliente o al músico, y que me digan "esto suena increíble". Después, cómo lo escuche cada uno, si decide no gastarse unos pesos más para comprarse un mejor auricular, o prefiere escucharlo del parlante de la computadora o del teléfono, es una decisión personal y tremendamente subjetiva.

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 39 años
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