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Shows | Mie, 31 de May de 2017

Pete Doherty en Rosario: El talento inestable

 Sábado 27 de mayo de 2017 - Galpón de la Música
Fotos: Giulia Antonelli

Todo comenzó el año pasado, más precisamente en el mes de octubre, cuando The Libertines –en el marco del Festival BUE– se presentó por primera vez en Argentina. Un desembarco necesario, una cuenta pendiente, por todo lo que significa la sociedad compositiva de Pete Doherty y Carl Barât que, después de varias idas y vueltas, habían vuelto al ruedo con la publicación de su tercer disco “Anthems for doomed youth”, en 2015. Era el renacer de una banda que marcó el revival del rock de guitarras de principios de milenio, la respuesta inglesa a los Strokes, del otro lado del Atlántico.

Después de ese show, Pete Doherty se enamoró de Argentina, decidió quedarse por un mes en Buenos Aires, se instaló en el barrio de San Telmo, y de paso dio tres shows en bares porteños con The Puta Madres. Retomando su carrera solista, en diciembre pasado publicó “Hamburg demonstrations”. En este 2017, la excusa para volver al país fue una breve gira por Sudamérica, que arrancó en San Pablo, pasó por el Teatro Vorterix porteño, y seguirá viaje a Montevideo y Santiago de Chile.

¿Cómo llegó Doherty a Rosario? Fue una gran, y grata sorpresa al momento de confirmarse la fecha. Esta presentación, del sábado en el Galpón de la Música, parecía impensada, difícil de imaginar tiempo atrás. Quizás haya tenido que ver Vicio, la banda local que fue la conexión, que entabló una amistad con Peter (como se hace llamar ahora), después de que se lo cruzaran en un librería de San Telmo, tal cual le explicó su líder Omar Neo Ortiguela a RosarioRock.com. Vicio fue, naturalmente, la banda invitada para abrir la noche del sábado (y también en el show en Buenos Aires), presentados por el mismísimo Pete Doherty. Los locales mostraron su rock por media hora, e invitaron a la presentación oficial de su primer disco, el viernes 23 de junio en la Fiesta Nasty.

Con un Galpón a medio llenar, la posibilidad de ver a una figura fundamental del rock inglés, de una calidad compositiva demostrada, en un show íntimo en Rosario, fue todo un lujo. Más allá de sus adicciones, de sus arrestos, y de lo mucho que se habla sobre sus problemas, últimamente Pete Doherty viene siendo noticia por su música, y se encuentra en una etapa activa, prolífica, de tres discos (si contamos el último de Babyshambles, en 2013) en cuatro años. De traje negro con tiradores, y remera blanca, Doherty abrió su show con "I don´t love anyone (But you´re not just anyone), una de las canciones de su último disco, siguieron "Last of the English roses" (de su debut solista “Grace/Wastelands”, de 2009) y "Kolly Kibber", que abre “Hamburg demonstrations”.

En un repertorio que se apoyaría principalmente en su último disco, la primera canción de The Libertines fue la balada "You´re my Waterloo". El público cantaba y Doherty se dejaba llevar, como flotando en estado de gracia, con la complicidad de una banda, un español (el baterista Rafa Rueda), una francesa (la tecladista Katia De Vidas), además de Miki Beavis  en violín y Jack Jones en guitarra. Era un show dentro de todo prolijo y encausado, casi sin grandes interrupciones entre un tema y otro, más allá de que Doherty amague con el comienzo de "Waterfall" de los Stone Roses, antes de "The whole world is our playground".

 

 

Sí, el mundo entero es nuestra sala de juegos, así se toma la vida este cantante de 38 años, que parecía estar jugando en el escenario, con una banda cuya función principal es saber llevar y contener a Doherty, más que sobresalir en virtudes puramente musicales. Al rato se despachó con "Hell to pay at the gates of heaven", la canción (también de las nuevas) sobre los ataques terroristas en el Bataclán de París, de hecho fueron él mismo junto a The Puta Madres quienes dieron el show de reapertura del lugar, después del atentado. "Vamos chicos, tienen que elegir sus armas, una J-45 o AK-47, el show se va a derrumbar, quieren fanáticos religiosos con una mente militar", reza parte de la letra.

Pasó "All at sea" y el cover de Joe McCoy (también conocido por Hugh Laurie) "Weed smoker´s dream", hasta llegar a "Travelling tinker". Fueron una decena de canciones seguidas en un show que transcurría, medianamente, dentro de los parámetros normales. A la hora de los bises se vio el lado más caótico, de incertidumbre, que desconcertó a banda y público por igual. Con ese costado de espontaneidad tragicómica, Pete Doherty es una especie de Pity Álvarez británico, que se vuelve impredecible, o del peor Charly García, que jugaba con sus micrófonos o le tiraba guitarras a su asistente, que tenía que atajar atento.

 


Doherty agarró la guitarra acústica para intentar "What a waster", pero no siguió. Se molestó, le tiró un vaso de cerveza a alguien del público y se fue. La vuelta fue para "Gunga din", con la banda completa y Neo de Vicio como invitado, cantando algunas partes de la letra adaptada al español. El show parecía reencausarse hacia un final triunfal, pero se volvía a desvanecer. La banda se fue y volvió para una zapada desconcertante, y la inestabilidad le ganó a las canciones que quedaban en la lista. El show se apagó, después de casi una hora y media, en una situación inconclusa, quedaron pendientes, por ejemplo, "Ride into the sun" el cover de la Velvet Underground que vienen haciendo con "Don´t look back in anger" de Oasis, o el final de "Fuck forever".

 

 

Todo se tradujo en una mezcla de sensaciones, por un lado de haber visto un show íntimo de una figura tan importante, un genio en el oficio de hacer canciones, y por el otro de ser testigos del caos, de la inestabilidad y la fragilidad del músico, que desembocó en un final más bien errático. Se mantuvo siempre la ilusión de que las canciones cobraran durante el show la misma calidad que tienen en estudios, pero fue demasiado para Doherty, que en vivo no logra encausar ni capitalizar tanto talento.

Escrito por:
Martín Kekedjian
Hombre, 39 años
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