Resumen Día 2
Como si fuera una premonición de un gran día, el sábado amaneció despejado. La expectativa de lo que sería el Día 2 del Quilmes hacía que la cola de gente se extendiera unas cuantas cuadras.
Mientras ingresaban, Gurú (banda ganadora del concurso) comenzaba a tocar. La actitud de esta joven banda se destacó por imponente. Un sonido arrollador y contundente que se ganó a la poca gente que en ese momento estaba dentro del predio. “Distancias” y el cierre con “12/4” fueron algunas de las pruebas en vivo del nuevo estilo del grupo que incorpora las letras en castellano como novedad. La decisión de salir a tocar con toda la energía posible se reflejó en la presentación de Gurú y repercutió de muy buen modo en la gente.
El sol invadía todo y Carajo aparecía tocando “El error” a plena luz del día. La voz de corvata como sello vibrante de temas como “Chico granada” (corte del último disco, Inmundo), “Triste” (dedicado a Gabriel Ruiz Díaz, “de corazón”), y “El que ama lo que hace”, también del reciente trabajo y del cual se espera un video en poco tiempo más. El ñu metal clásico de los comienzos, hoy por hoy se nutre de ciertas raíces del punk rock, pero no deja de lado las influencias típicas del género. Unas 1500 personas ingresaron rápidamente para no perderse el final: “Sacate la mierda”.

A partir de ese momento, los claros parecieron ocuparse rápidamente con chicos/as con la remera de Cielo Razzo. Tal vez haya sido por el día, tal vez por el clima o tal vez por la larga espera desde aquella presentación en el Monumento a la Bandera el 1° de mayo, pero cuando Pablo Pino comenzó a cantar “Luna” unas 8000 personas deliraron ante la música en vivo de Cielo Razzo. Mucho tiempo pasó para escuchar temas como “Arde”, “Esquina”, “Alma en tregua” y “Luminoso” (Bonzo Morelli, el infaltable invitado) que repercutieron en un público que deseoso de ello, se los hizo saber. Pino se mostró agradecido con los fans del grupo, tanto es así que dedicó varios pasajes del show para dialogar con ellos y a la vez sentar una promesa: regresar en diciembre próximo a fin de presentar oficialmente Grietas, su nuevo material discográfico. El cierre fue a pura potencia con “Estrella” y “Charlone”, alcanzando así el punto más sobresaliente, hasta ese momento de la tarde.
Poco después, llegaría el turno de la banda liderada por Pablo Romero quienes lucieron un sonido quizás menos melódico que el habitual y más cercano a sus primeras influencias. De buenas y primeras, el grupo de Haedo pretendió instalar un clima de fiesta a fuerza de las reiteradas arengas al público. Copiando, posiblemente, el ejemplo de Kapanga del día anterior, Arbol se esforzó por agitar la marea humana interpretando algunos de sus hits más radiales como “Osvaldo”, “Trenes” y “Pequeños sueños” (con una primera parte más cercana al punk). Ya sin Eduardo Schmidt (ex cantante), el grupo llenó de voces su set con efectivos aportes vocales por parte de todos sus miembros. Sin demasiadas pretensiones, Arbol divirtió pero no ofreció demasiadas variantes en cuanto al sonido y puesta en escena.
A tan solo dos meses de su última presentación en la ciudad (en aquella ocasión la capacidad del estadio cubierto de N.O.B. se vio colmada) los uruguayos de La Vela Puerca confirmaron una vez más el excelente momento que están atravesando como banda. Las expectativas generadas por el grupo liderado por Sebastián Teyseira motivaron una importante afluencia de público que llegó al Hipódromo para escucharlos (casi) exclusivamente. “Por dentro”, “Colabore” y “La sin razón” fueron sólo algunos de los temas que más encendieron a los fans más acérrimos. Un show vibrante que hizo hincapié en El impulso, complementado por el colorido que ofrecen las singulares voces de sus dos cantantes. el punto cúlmine del set se cristalizaría con dos de los más conocidos: “Zafar” y “El profeta”.
El punk rock estuvo de parabienes en este segundo día del festival. Attaque 77 desplegó un eléctrico y contundente show que dejó conformes a sus fans en cierta medida gracias a la prolijidad exhibida en escena y al continuo diálogo de Ciro y Mariano con el público.
Con el acento puesto en la realidad social pasaron temas como “Western”, “Barreda’s way” y “Setentistas”. Entre tanto y tanto los músicos manifestaban su posición a favor de la memoria colectiva. La lista de temas mechó canciones de lo últimos discos, Karmagedon y Antihumano, con los clásicos de siempre como “Donde las águilas se atreven” y “Chicos y perros”.
Los fanáticos pudieron disfrutar de un show más cuidado del que dieran en el mes de mayo en el Galpón 11. La gente que no fue a ver a Attaque apoyó de todas maneras el set de la banda de Ciro y compañía. La nota de cierre fue la versión de “No me arrepiento” (originalmente compuesta por Gilda).
Al término de esta presentación, mientras las luces se prendían, los primeros cánticos arengando a la “aplanadora” no se hicieron esperar.

Cuando apareció Divididos en el escenario, bastante gente se estaba retirando. Pero los más distraídos se sorprendieron con “Estallando desde el océano”. Una inusual apertura que siguió del mismo modo cuando arrancó “El arriero”, tema olvidado en sus últimas listas.
De la banda se está esperando hace rato un disco, cinco años para ser más precisos. Mientras componen y graban (supuestamente, y dicho por ellos mismos, ya están preparando el próximo disco) se siguen presentando en vivo y ésta fue la segunda vez del año en nuestra ciudad. El año pasado el cierre del Quilmes estuvo a cargo de Las Pelotas; ahora venía marcado por la misma generación de músicos pero con “Salir a asustar”, “El 38”, un set con sutilezas (“Como un cuento”, “Spaghetti del rock”) y una versión impactante de “Voodoo chile”, en la que Mollo arrancó tocando con una zapatilla, siguió con los dientes y se divirtió zapando sobre el final.
Arnedo le cambió la base a “Sábado” versionando todo a una faceta más funk (incluso un par de pasajes con el riff de “Superstitious” de Wonder), que luego desatara el despliegue de las cuatro cuerdas con “Qué tal”, “La rubia tarada” (donde el público cantó la segunda estrofa completa) y que se engancha, fiel a la costumbre, con “Azulejo”.
El festival iba terminando. La gente se mostraba contenta, y los que se quedaron hasta las últimas notas, pudieron escuchar “Paisano de Hurlingham” (con el final extendido, versión Ciavarella), “Paraguay”, “Rasputin” y “Cielito lindo”.
“Lazy” de Deep Purple, dio inicio a una avasalladora versión de “Sucio y desprolijo” y finalmente la lista decía basta con “Next week” y “Ala delta”.
Una noche impecable. Una noche en la cual la gente dijo presente desde temprano y apoyó una grilla casi desde principio a fin. El día, el clima, las bandas y la música. Todo se conjugó para que el Día 2 del Quilmes Rock Rosario 07 sea inolvidable. Ahora, a contar los días para la edición 08. |